jueves, 11 de junio de 2026

SOMOS MAS QUE UNA COSTILLA.

 Nos matan y rematan, desde hace 500 años. Nos matan las religiones y cultos, siempre adoradores del varón, convertido en macho, facho , verticalista y dictador. Nos matan y nos rematan, porque nos fecundan con un triste espermatozoide y le devolvemos una creación de vida en estado puro, y no hay forma de que  entiendan ese poder. Nos matan y nos vuelven a matar, porque no soportan tanta perfección, entonces la minimizan, nos debilitan, porque no fuimos capaces de procrear desde la virginidad, como María.

Nos practican mutilación genital en algunas culturas !que aberración! dicen los que mataron a piedrazos a María Magdalena, o los que tiraban al vacío a la niñas recién nacidas, los que condenan el placer en uno de sus mandamientos, o los ortodoxos religiosos, que obligan a sus mujeres a usar pelucas, y las penetran a través de una sábana con un orificio a la altura de la vagina. También se horrorizan los que ahorcaban, quemaban o fusilaban a las infieles. Juzgadas por hombres y sin ninguna comprobación de los hechos. Desde hace 500 años y hasta nuestros días, nada cambia, y si algo cambia es a costa de nuestras vidas. Quizás si Pelusa, o la Diva de los teléfonos, hubiesen denunciado a Monzón, Alicia Muñiz estaría viva.

O quizás no. Porque nos matan y nos vuelven a matar, como a Agostina, Dulce, Natalia, Marita, Jenifer, Soledad, o Marta del Catillo, como a Jimena y Candela, o la vecina de arriba o la negrita de  la vuelta de tu casa. Nos matan y nos vuelven a matar, cuando un abusador como Tramp, sigue en su cargo, cuando Allen sigue filmando o Michel Jackson sigue sonando, a pesar de ser un  pedófilo psiquiátrico, que ni siquiera se aceptaba a si mismo, y blandía a sus hijos colgados de los balcones. Nos aniquilan cada vez que nuestras parejas nos violentan, o nos acosan nuestros jefes, o nos manosea un don nadie. Nos matan cuando nos hostigan y nos señalan, cuando se ponen del lado de Hombres como Dartes,  cuando nos minimizan, nos desaparecen o juegan con nuestra dependencia. Nos atacan cuando  queremos sexo, y nos fuerzan cuando no tenemos deseo. Nos matan, porque tenemos que estar flacas pero no tanto, armoniosas pero no sexys, con buen culo, pero sin celulitis, simpáticas sin ser el centro. Nos matan por celos y por miedo, por desconfianza, por vagas o histéricas . Nos matan en cada publicidad, para adelgazar con tratamientos mágicos, que nos devolverán a nuestras infieles y toxicas parejas. Nos rematan los cuentos de hadas, donde las brujas son malas, y un chabón que no conocemos  de  nada, nos besa sin consentimiento, nos posee y nos encierra en un castillo. Nos mata, la religión, la política y el novio de mamá, que obviamente mamá eligió mal, pero que de haber estado preso, mamá no hubiese conocido. Nos matan los presidentes desquiciados, la ultraderecha, los Barreda libres y el sequito de hombres y mujeres que los votan y los secundan. Nos matan, y si sobrevivimos nos descuartizan en vida. Nos odian, porque no fuimos capaces de concebir sin pecar, y así  rompimos el circulo del milagro.